El gas, en estos casos, se almacena en el subsuelo aprovechando antiguos yacimientos o se inyecta en acuíferos profundos o en cavidades generadas en formaciones salinas.
Enagás gestiona tres almacenamientos subterráneos: el de Serrablo, el de Gaviota (ambos antiguos yacimientos de gas natural ya agotados) y el de Yela. El yacimiento de Serrablo está situado entre las localidades de Jaca y Sabiñánigo (Huesca). Gaviota es un almacenamiento "off-shore", que está frente a la costa de Bermeo (Vizcaya). El último de ellos, Yela, ubicado en Brihuega (Guadalajara) se puso en marcha en el último trimestre de 2012.
La presión máxima que soportan los almacenamientos subterráneos es de entre 72 y 80 bares, en función de la presión de diseño del gasoducto al que estén conectados. La mínima es de 45 bar, común a todos ellos.
Para más información acerca de estos almacenamientos, consulte las publicaciones corporativas sobre Serrablo, Gaviota y Yela al final de esta página.